Uno que va navegando por Internet, de vez en cuando se encuentra cosillas que le gustan. A mi me pasa cuando me hablan de videojuegos, de libros, de fútbol, o de astrofÃsica o fÃsica teórica. Estos últimos temas me gustan, pero no es que sea un experto ni mucho menos, aunque no se me daba mal cuando estudiaba. Simplemente me hacen gracia las incongruencias con el sentido común establecido que tienen muchas de las teorÃas fÃsicas, o los “numeritos” tan bestias cuando se habla de cantidades, longitudes, años, etc. en la astrofÃsica.
Pues nada, que esto viene a que de vez en cuando puedo hacer mención o “traducir” un artÃculo de estos en éste mi blog personal. En este primer caso, el tema no es que sea una “noticia” ni nada nuevo. Además de que son conjeturas, puesto que ya se lleva años diciendo que si “la tecnologÃa cuántica mola mogollón“, que si “ya verás los rollos guapos que haremos cuando tengamos la cosa esa cuántica“, que si “necesito un ordenador cuántico pa que me burle el Crysis a la máxima potencia”, etc. En el caso de la astrofÃsica, con la tecnologÃa cuántica se espera dar un salto realmente significativo en lo que es la comprensión del universo, desde su “inicio” hasta ahora, aparte de que se podrán elucubrar otras teorÃas de esas que son a la vez super cool y perversas para explicar lo que viene siendo TODO en el universo (véase la teorÃa de las Supercuerdas).
En este caso tenemos un artÃculo aparecido en Physorg.com que trata ésto precisamente, la esperanza de los top astrofÃsicos en que el salto a la tecnologÃa cuántica les permita desentrañar ya de una vez la llamada “red cósmica” o “telaraña cósmica” del universo.
La cosa va bien. A dos meses del nacimiento de mi hijo sabemos que todo está perfectamente, con el niño ya colocado correctamente para salir a comerse el mundo y pesando ahora mismo 1.6-1.7 kg. Asà que el niño va salir fuertote teniendo en cuenta que lo normal es que llegue a los 3.7kg al nacer, aparte de tener un buen pito y unos buenos huevos (palabras de la ginecóloga).