Pues sí, esto es un estudiante de la Universidad de Houston que un día se le estropeó el aire acondicionado de su coche. Cuando el tío se enteró que arreglar la bromita le costaría unos 1200$ dijo, “¡¡quieto!! Esto lo arreglo yo”. Pues el tío coge un aire acondicionado doméstico y se lo mete en el carro. A continuación una foto del tío con su obra (sí, tienes los santos cojones de dar la cara).

Podéis ver el resto de la noticia en Engadget.